Se trata de una instalación muy novedosa,
la primera en Europa de este tipo, que va
a permitir a Renfe afrontar grandes operaciones
de pintura del parque de material propio, especialmente
los cambios de imagen que se están llevando
a cabo. Igualmente, los robots se podrán utilizar para
pintar el material de otras empresas, incluso fuera del
ámbito ferroviario, lo que facilitaría la rentabilidad de
la inversión, que ha ascendido a 2.240271 euros.
Actualmente, en esta instalación se están pintando
coches de cercanías de las series 446 y 447. Desde
que a finales de agosto se puso en marcha este sistema
automático, se han efectuado una veintena de
operaciones de pintura. Además, ya están programadas
las trayectorias que deben seguir los robot para
los trenes de las series 440 y 470, que están pendientes
de hacer una optimización del proceso para
acortar tiempos. Por último, se está programando el
proceso de pintado de la locomotora 269, actuación
que está siendo desarrollada por los trabajadores de
Renfe, porque en el caso de los modelos anteriores,
había correspondido a la empresa Dürr.

Según los cálculos de Renfe Integria, con los robots
se va a alcanzar un ahorro total de 547.076 euros
anuales, ya que se realiza un mejor aprovechamiento de pintura (gracias a la aplicación electrostática) y se
logra una reducción de tiempos de aproximadamente
un 75%. La amortización de la inversión está prevista
entre tres y cuatro años.
La instalación automática de pintura mejora las condiciones
laborales porque el trabajo ahora consiste en la
programación informática y en el control del pupitre de
mando, por lo que se hace más cómodo y evita la exposición
de los trabajadores a sustancias químicas y al ruido.
También hay que destacar los beneficios medioambientales
que genera la instalación puesta en funcionamiento
por Renfe. A diferencia del pintado manual, los robots
no producen residuos y crean una menor emisión atmosférica
porque utilizan menos cantidad de pintura.
El pintado en
cinco pasos
Un ‘plotter’ de última generación