Granada es ciudad de ocio, una ciudad para
la contemplación y la fantasía, una ciudad
donde el enamorado escribe mejor que en
ninguna otra parte el nombre de su amor en el suelo.
Las horas son allí más largas y sabrosas que en ninguna
otra ciudad de España…”, y es que Lorca no
se equivocaba cuando manifestaba con estas palabras
su devoción por su lugar de origen, Granada, su gran
fuente de inspiración. Pocos autores han sido identificados tan estrechamente con su provincia natal como el poeta hondamente español y en pocas ciudades se
respira el encanto que enamoró a nuestro genio.
Mucha es la fantasía que se respira en sus calles,
sus miradores, sus palacios… y más grande es aún el
interés suscitado por este destino internacional. Sin
ir más lejos, el pasado año más de 143 medios de
comunicación, entre ellos 85 extranjeros, de la talla
de The New York Times, The Independent, Condé Nast
Traveller y cadenas como la BBC, dedicaron su tiempo
a dar a conocer la ciudad que alberga La Alhambra, la fortaleza que aspiró a ser, hace poco, una de las siete
nueva maravillas del mundo. Aún así, ajena a la obtención
de este nombramiento, Granada capta cada
vez más turistas (este año un 7% más, respecto al
anterior) por sus magníficas playas, su herencia histórica
y su oferta ideal para los amantes de la nieve.

La capital se oculta del Mediterráneo arropada por
Sierra Nevada y su interminable belleza se ensombrece
por la grandiosidad de La Alhambra y los jardines
del Generalife. Este conjunto es la muestra más
universal de la cultura hispanomusulmana de la ciudad,
así como sus barrios del Realejo y el Albaicín
(Patrimonio de la Humanidad), de visita obligatoria.
Sus callejuelas blancas empedradas en pronunciado
desnivel recorren los cerros de la ciudad y ascienden
hasta el mirador de San Nicolás. Allí acuden los turistas
a comprar recuerdos de artesanía y plantarle cara
a La Alhambra, siendo también un lugar frecuentado
por los que viven allí, que no renuncian a unas vistas
que le evaden a otra época. En este barrio abundan los rincones de cuento como los cármenes, antiguas
casas señoriales con jardín y alberca interior con vistas
a la vega, muchos convertidos hoy en restaurantes.
Se aprecian también recuperados aljibes, como
el destacado Aljibe del Rey, y monumentos como la
Muralla nazarí. Por su laberinto de calles estrechas
con aroma a jazmín y abundancia de árboles frutales
se llega hasta el Sacromonte, un barrio de cuevas y
tradición flamenca con una abadía que conserva reliquias
de los primeros cristianos de Granada. El Centro
de Interpretación del barrio atrae numeroso público
gracias a sus conciertos y espectáculos que se celebran
en verano, al aire libre.

El Museo Arqueológico en la Casa de Castril (s. XVI)
ubicado en la Carrera del Darro, que nace en la conocida
Plaza Nueva, es otro de los grandes atractivos,
así como el Parque de las Ciencias, el primer museo
interactivo de ciencia de Andalucía, inaugurado en
1995. Se encuentra en la ampliación de su cuarta fase
y cuenta con una superficie de 26.000 m2 distribuidos
en cinco pabellones. Pese a estos espacios, Granada
se distingue por sus edificios históricos, entre los que destaca la catedral, obra concebida en 1523 tomando
como modelo la catedral de Toledo.
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