Los ejecutivos se suben al Ave
En la mayoría de los casos, si el viajero puede elegir, prefiere el ferrocarril antes que el avión.

Eduardo Rodríguez-Losada. Consejero delegado de Diners Club en España.

 
 

Los intermediarios financieros en general y los emisores de tarjetas de crédito en particular, contamos con el privilegio de disponer de una extraordinaria atalaya desde la que analizar la información que obtenemos de nuestros clientes corporativos. Las operaciones realizadas a través de las, cada día más utilizadas, tarjetas de crédito para empresas nos permiten realizar un análisis de la actividad comercial de éstas. Desde esta posición hemos observado cómo en los últimos años se ha producido un cambio fundamental en la concepción del viaje de trabajo, pasando del viajero
esporádico al viajero frecuente, del viaje ocasional de larga duración al viaje corto y cuya repetición se programa en el tiempo.
En un principio los viajes por motivos de trabajo se llevaban a cabo de forma casi indiscriminada y sin una política de gestión de gastos por parte de las empresas. Ya en la segunda mitad de los noventa se produce un cambio radical en la consideración del coste que representaban debido a la influencia de experiencias en los países anglosajones y a una concienciación de la relación costes/rendimiento de los gastos de viaje. De este modo, y cada vez más, las empresas demandaban el detalle de los gastos y se inicia así el camino que nos llevará a finales de los noventa a la búsqueda de la eficiencia en los viajes de trabajo.

Si en la gestión de una empresa se presta atención a los gastos de personal, el coste de las materias primas o la renovación tecnológica del inmovilizado, ¿por qué no se debe prestar atención a la gestión de los gastos de viaje que en muchos casos pueden suponer entre el 2 y el 5% del total de gastos de una sociedad?
Con el arranque del siglo XXI las empresas comienzan a dar pasos significativos en la optimización de los gastos de viaje, como el nombramiento de un gestor, la redacción de una normativa o el análisis de la información recibida, lo que sirvió y sirve como base para conseguir esa eficiencia que era necesaria en la gestión y control de los gastos. Además, se produce de forma paralela una reacción de los operadores en el mundo del viaje de empresa (transportistas, hoteleros, restaurantes, compañías de alquiler de vehículos...) que ha facilitado la tarea de los gestores de estos viajes.

Radiografía de los viajeros de negocios

 
 
 
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