Los intermediarios financieros en general y los
emisores de tarjetas de crédito en particular,
contamos con el privilegio de disponer de una
extraordinaria atalaya desde la que analizar la información
que obtenemos de nuestros clientes corporativos.
Las operaciones realizadas a través de las, cada día más
utilizadas, tarjetas de crédito para empresas nos permiten
realizar un análisis de la actividad comercial de éstas.
Desde esta posición hemos observado cómo en los últimos años se ha producido un cambio fundamental
en la concepción del viaje de trabajo, pasando del viajero
esporádico al viajero frecuente, del viaje ocasional
de larga duración al viaje corto y cuya repetición se
programa en el tiempo.
En un principio los viajes por motivos de trabajo se
llevaban a cabo de forma casi indiscriminada y sin una
política de gestión de gastos por parte de las empresas.
Ya en la segunda mitad de los noventa se produce un
cambio radical en la consideración del coste que representaban
debido a la influencia de experiencias en
los países anglosajones y a una concienciación de la
relación costes/rendimiento de los gastos de viaje. De
este modo, y cada vez más, las empresas demandaban
el detalle de los gastos y se inicia así el camino que
nos llevará a finales de los noventa a la búsqueda de la
eficiencia en los viajes de trabajo.

Si en la gestión de una empresa se presta atención
a los gastos de personal, el coste de las materias primas
o la renovación tecnológica del inmovilizado, ¿por qué
no se debe prestar atención a la gestión de los gastos
de viaje que en muchos casos pueden suponer entre el
2 y el 5% del total de gastos de una sociedad?
Con el arranque del siglo XXI las empresas comienzan
a dar pasos significativos en la optimización de los
gastos de viaje, como el nombramiento de un gestor,
la redacción de una normativa o el análisis de la información
recibida, lo que sirvió y sirve como base para
conseguir esa eficiencia que era necesaria en la gestión
y control de los gastos. Además, se produce de forma
paralela una reacción de los operadores en el mundo
del viaje de empresa (transportistas, hoteleros, restaurantes,
compañías de alquiler de vehículos...) que ha
facilitado la tarea de los gestores de estos viajes.
Radiografía de los viajeros de negocios