La primera fase del Eurobasket (del 3 al 16
de septiembre) se disputó en varias ciudades
españolas, Sevilla en el caso del combinado
nacional. La segunda ronda y la final se celebraron
en Madrid, así que para el traslado de la comitiva a
la capital, Renfe, como uno de los patrocinadores del
evento, dispuso un servicio especial compuesto por
dos trenes S103. Este particular convoy estuvo formado
por 640 personas, entre ellas, los jugadores de
las cuatro selecciones del grupo B (España, Letonia,
Croacia y Portugal), los miembros del Comité Organizador
y nosotros, la prensa que cubría el torneo.
Sólo tuvimos que presentar nuestra acreditación
del Eurobasket para poder subir al Ave con dirección
a Madrid. Teníamos un billete para el día siguiente
con el resto de nuestros compañeros de La Sexta, pero
Juan Manuel López Iturriaga (Itu para los amigos) y yo
decidimos dejar atrás a Andrés Montes y Epi y viajar
con la selección y con el resto de nuestros compañeros
de otros medios de comunicación esa misma
noche para dormir en casa. Llevábamos tres semanas fuera de nuestros hogares y eso te deja algo tocado,
llega un momento en que no sabes en qué ciudad
estás ni contra quién juega España ese día.
Llegamos a Santa Justa con la lengua fuera y gracias
a un conductor de una furgoneta del Eurobasket
que se apiadó de nosotros a cambio de una pieza de
lomo envasado al vacío. Nos apresuramos para no llegar
tarde, pero nos topamos con una nube de aficionados
que reclamaban una foto. “Lo que nos faltaba”,
pensamos. Nos hicimos un par de ellas a la carrera y
llegamos por los pelos al control.
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Eran las 12.50 y
teníamos que partir a la 1. Aunque los jugadores atascaban
las cintas de seguridad con sus bolsas gigantes,
sabíamos que ya no nos podían dejar en tierra.
Yo me metí de cabeza en el coche para colocar mi
maleta de ruedas y asegurarme de que me había tocado
un asiento junto a la ventanilla; Itu prefirió fumar
un cigarrillo, que se lo pidió al primero que se le cruzó
en su camino porque no suele comprar tabaco. |
Fue divertido comprobar que los asientos se giran
y el viajero puede colocarlos a su antojo de manera que, de repente, al que tenías de espaldas lo tenías
de frente. Es una idea perfecta si lo que te apetece es
jugar una partida de mus, que es lo que acabaríamos
haciendo. Los reposacabezas iban decorados con el
logotipo del Eurobasket y los colores de España.
La conjura del Ave y la medalla de plata