Punto en el que confluyen información, venta
y acceso al tren, entre otros aspectos del
servicio, el tránsito por la estación de Cercanías,
cuya gestión es responsabilidad de Renfe, debe
ser una etapa efímera, por la propia naturaleza del
viaje, aunque esencial para la percepción por parte
del cliente. No en vano, dentro de la valoración del índice de calidad del servicio de cercanías de Renfe,
en torno al 35% corresponde a las operaciones que se
realizan en este punto.
Controles de acceso, sistemas de venta, información
y gestión, además de la red de estación y la gestión de
las propias instalaciones constituyen soportes y tecnología
que componen y responden al prototipo de estación
de Cercanías. Cada uno en un sentido, estos sistemas
ayudan, por un lado a gestionar el servicio y, por tanto,
a que los trabajadores estén más específicamente dedicados
a atención al cliente. Por otra parte, contribuyen
a que al propio cliente puede comprar billetes en las máquinas autoventa, informarse a través de megafonía
y teleindicadores y acceder al servicio por medio de los
controles de acceso, entre otras posibilidades.
En algunas estaciones y núcleos estos elementos,
que funcionan de manera automatizada y pueden centralizarse
en un único punto operativo integrado, están
ya implantados desde hace años; en otros casos, empiezan
a instalarse ahora, y básicamente las inversiones se
han ido priorizando en función del volumen de viajeros.
A su vez, la filosofía común a todas ellas es continuar
con la modernización de esta arquitectura, proceso que
está determinado también por el surgimiento de nuevas
tecnologías que renueven a las actuales.
Por tanto, cada una de las inversiones que Renfe
está llevando a cabo en las estaciones de Cercanías corresponde
a un puzzle de piezas que responden a los
requerimientos de lo que es el servicio que tiene que
prestar esta instalación, dimensionado siempre en función
de las necesidades específicas de cada una, básicamente por el número de viajeros que gestionan, y por
las características del núcleo en la que están ubicadas. |
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Por un lado hay grandes estaciones, muchas de
ellas intercambiadores de transporte que pueden estar
situadas en núcleos con gran volumen de clientes, que
están automatizadas desde hace años y en lo que se
incide ahora es en la mejora y modernización, tanto de
los elementos que son visibles (teleindicadores, controles
de acceso o máquinas autoventa), como de las redes
y sistemas que alimentan el servicio y forman parte de
ella. A su vez, otras son estaciones de tipo medio o bien
pequeños apeaderos con un número de cliente más reducido
que, si bien su patrón obedece a una estación
de Cercanías, la inversión que se realiza en ella está
muy dimensionada por el servicio que presta.

Es por ejemplo el caso de los controles de acceso, donde
Renfe procede a la instalación de estos elementos
cuando la estación tiene un importante volumen de
viajeros o son intercambiadores con otros modos
de transporte. Son, por tanto, de implantación más
generalizada en grandes núcleos como pueden ser
Madrid y Barcelona. En estaciones de menor tránsito,se trata de realizar el control de títulos de transporte
mediante máquinas canceladoras. El objetivo global
es garantizar hasta el 90% mediante control de acceso,
bien en entrada o en salida, y para el resto, la
validación del título mediante canceladoras.
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En consonancia con la renovación permanente
que Renfe lleva a cabo en los elementos que forman
parte de la estación de Cercanías, por lo que se refiere
a los nuevos controles de acceso, su instalación está en
su fase final en el núcleo de Asturias, se lleva a cabo
su implantación en la actualidad en Bilbao, Valencia y
Barcelona, al tiempo que se efectúa una nueva fase de
implantación en Madrid y está prevista su licitación en
el caso de Sevilla, Málaga y San Sebastián. |
La estación de Cercanías tipo