Los operadores ferroviarios
desarrollan nuevas
fórmulas para contribuir
al ahorro energético
y reducir la emisión de
contaminación.
En julio, la operadora
japonesa JR East puso en
servicio el primer tren del
mundo impulsado por un
sistema híbrido de tracción
compuesto por un
motor diésel y dos células
de hidrógeno, además de
un conjunto de baterías
de litio para los servicios
auxiliares. Este tipo de generador reduce en un
60% las emisiones contaminantes
que producen
los trenes convencionales
y disminuye el consumo
de energía en más de
un 10%.
Por otra parte, Virgin
Trains, la operadora
británica que gestiona los
trenes de larga distancia
entre Londres, Gales y
Escocia, puso en marcha
en el mes de junio el
primer tren en Europa
alimentado por una
mezcla de diésel y de biocarburante, con el objeto
de disminuir el consumo
de combustible fósil y
reducir la factura de los
derivados del petróleo.
A través de una
disminución del consumo
eléctrico de su material
rodante y una mejora
de la capacidad de sus
trenes, Eurostar ofrecerá
a los clientes, a partir de
noviembre, el programa ‘Viaje Verde’, trayectos
que reducirán un 25%
las emisiones de CO2
por viaje.