El ferrocarril italiano marcha a gran velocidad. En un mes ha puesto en servicio 270 kilómetros de la línea de altas prestaciones, Direttisima, en dos tramos clave de la red. El primero y más largo, de 186 kilómetros entre Roma y Nápoles, le ha permitido capitalizar el estreno mundial del sistema de señalización avanzado ERTMS en su Nivel 2. El segundo, en el norte, une las ciudades de Turín y Novara, y se hizo coincidir su inauguración con los Juegos Olímpicos de Invierno. Aunque han entrado en servicio 186 de los 204 kilómetros de la línea de alta velocidad que une la capital, Roma, con Nápoles, la tercera ciudad del país y, además, epicentro de la zona menos desarrollada en el sur de la república, la nueva infraestructura ya estaba operativa desde el mes de diciembre. A partir de esa fecha, un parque de trenes de los modelos Pendolino ETR-450 y ETR-500, renovados y adaptados, ha comenzado a prestar el servicio.